Después de tomar mucho ron, un amigo me regalo una concha y me dijo toma
guardala para cuando te entren ganas de llorar,
también me dio una bandera, la misma que la
tía Enma había puesto en su
balcón cada
día de patriotismo revolucionario y un billete de cuando no
había revolución.
Aquí un pedazo de recuerdo, el extracto de un
rincón que guarda mucho mas de lo que cabe en una
composición.
Céntimos que voy
echando, como naufrago que marca en un
árbol con lineas los
días que han de pasar, son para mi el calendario de la
lejanía. Alguien que vio la foto me comento, la patria embotellada y es
así, es como un gran olor, del que solo tienes un frasco con una parte de su
esencia.
st, originalmente cargada por Hector Alejandro.